Cuadros y presentaciones

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Viena, Austria
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12 febrero 2009

Gráficos

Logos y Gráficos







Fotos Exposición Polams Urbanas

FoTOs ExpoSIciòn PaLomAs UrbAnAs


Preparación del Instituto Cultural Mexicano, unos días antes de la exposición






Fernando Otero en la preparación del texto.


En el piso se pegaron hueyas de pisadas de palomas, la intención de la obra era hacer sentir al publico como palomas, siguiendo la trayectoraia de las hueyas y camir en circulo para leer el texto adherido a la pared.

Dicho texto fue transcrito en papel mache y cartulina blanca,dando un doble sentido al texto









Agradecemos al grupo Serenata musical por su prescencia en la exposicón


Valeria Ontiveros


El Embajador de la Embajada de México Don Alejandro Díaz inagurando la exposición.

Luis Fernando Otero, Escritor

Valeria Ontiveros y El Embajador


Luis Fernando Otero, Valeria Ontiveros y El Embajador, dando apertura a la exposición




Mis agradecimientos a Jorge, por su gran apoyo en la preparacón del video y material.


Video Paloma Sorquista

Basada en la Obra de Guillermo Fadanelli: "Mala cara", Capítulo -la Iguana.
Idea: Luis Fernando Otero
Escenografía: Valeria Ontiveros
Fotografía: Valeria Ontiveros y Luis Fernando Otero
Edición: www.vanov.com
Diciembre, 2008


Palomas Urbanas


Palomas Urbanas
Por Valeria Ontiveros y Luis Fernando Otero.
La Embajada de México invita a su próximo evento
en el Instituto Cultural Mexicano en Viena


Die Botschaft von Mexiko in Österreich lädt
zu ihrer nächsten Veranstaltung
im Mexikanischen Kulturinstitut in Wien ein

“PALOMAS URBANAS”

Exposición de / Ausstellung von
Valeria Ontiveros & Luis Fernando Otero

Inauguración / Eröffnung / Recepción / Empfang
(con el grupo / mit der Gruppe “Serenata Tropical”)

Martes / Dienstag 9. 12. 2008 / 19.00 Uhr.


Galerie „ArT-MeX“


Mexikanisches Kulturinstitut
Türkenstrasse 15, 1090 Wien

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P r o g r a m a

Inauguración / Eröffnung
S. E. Alejandro Díaz
Embajador de México
Botschafter von Mexiko

Recepción / Empfang
Con un buffet mexicano y cerveza Corona,
cortesía del Restaurante Bar “Tin-Tan”
del Grupo Modelo Europa y la empresa Kattus.

Mit mexikanischem Buffet und Corona-Bier,
zur Verfügung gestellt von Restaurant-Bar “Tin-Tan”,
Grupo Modelo Europa und Kattus


















La exposición recibió el patrocinio de:Mit freundlicher Unterstützung von:

Max Gruber : Foto und Film Produktion












PALOMAS URBANAS





Como toda exposición desafiante y que invita a la reflexión, y “Palomas urbanas” pretende serlo, la fotografía, composición literaria y una seria de imágenes dinámicas sirven para explorar las fronteras donde la vida y la basura entregan su sentido para cause de contrarias interpretaciones. “Escandaloso” es un adjetivo unificador, palabra explosiva que materializa el terreno sobre el cual, un ala y un brazo, la boca y un pico traman tenues líneas de fraternidad y polémica, visto de todos los ángulos dos especies, dos mundos prestos a la integración prolifera, sorpresa prometida más allá de los zapatos y las patas, una aventura animal e intelectual.
“Palomas urbanas” expone el mundo ideático que supone una comunidad animal encerrada en el intrincado mundo humano, que se pierde y acorrala en revoluciones ideológicas y tecnológicas alcanzando grados de complejidad bajo los cuales la comprensión y el cohabitar se convierten en verdaderas cuestiones de supervivencia. Las palomas como minoría buscando inconscientemente perpetuarse en una atmósfera impregnada de diferencias y dificultades no solo entre estratos, nacionalidades, orientaciones políticas, razas y sexos sino ahora, y con la premonición de un porvenir cada vez menos promisorio, buscar ocupar un lugar entre los pocos restantes de lo que parece una competencia entre especies. Un infinito de analogías que surgen del intento imperativo de extenderse racionalmente e incluir aquellos aspectos del devenir cotidiano que “a simple vista” aparecen sólo como partes del paisaje familiar pero vistas más de cerca encarnan las intermitentes polaridades entre los juicios de realidades colindantes.
Una paloma “urbana” como miembro vivo, político, familiar, parte de una comunidad desarrollando actividades que vistas desde el punto de vista funcional delatan su aparente falta de valor pero que en la interacción individual nos devuelven una parodia de nuestra forma mecánica de apreciar y apreciarnos.
Surgido de las constantes inquisiciones de sus autores “Palomas urbanas” actúa como posible vehículo hacia una comprensión natural y propia en un mundo en el que la segregación y los partidismos dictan la pauta en la escala de los roles sociales. Naciendo a manera de miedo reflexivo en el que el destino de una especie infravalorada pueda reflejar un futuro donde el poder no sea impuesto sólo del hombre al animal sino del hombre al hombre como rezago de los diferentes niveles de consciencia. Paloma-hombre, hombre-paloma, un grito al aire que en la proclamación de esta mutación encuentre un punto de empatía donde la inteligencia deje de ser una muralla y dé paso al respeto entres seres vivos.
Componiendo la exposición, en una demostración no lineal, la fotografía, un corto cinematográfico y un par de frases, abusando del caos en la asociación de ideas, crean un interminable número de interpretaciones que nos abren los ojos para comprobar la justa realidad en nuestra titubeante y efímera vigilia.


















































La Natura y sus esbirros.



La verdad es que la naturaleza ya me había hecho muchas, y ¿yo tenía que aguantárselas siempre? ¡No!, esta sí me la iba a pagar, no iba a dejar que se saliera con la suya ni una sola vez más, ahora resultaba que hasta las palomas eran refinadas en esta pinche ciudad, y yo como siempre, me tenia que quedar así, sentado en el parque con mi cara de pendejo, aguantando la fina selección que de mi corriente maíz hacían los orgullosos pájaros al evitar ingerirlo casi con ímpetu racional. Me advertían indirectamente a lo que en un futuro próximo tendría que atenerme si quería seguir disfrutando de su compañía en mis interminables mañanas de jubilado, porque podrían ser animales y hasta ratas del aire pero no por eso iban a tener que comerse las miserias que con un dejo de lastima les depositaba yo todas las mañanas, rebosante y esparcido, sobre el brillante asfalto. Esto me decían las muy cabronas mientras clavaban su frígidas y desdeñosas miradas en mi consternada persona o, tal vez, yo se los atribuía dejándome conducir ciegamente por esa incontenible rabia, misma que en su momento culminante me llevó a asestar un par de patadas que, sino hirieron de inmediata muerte, dejaron muy malherido a más de un pichón de entre la bola de arrogantes plumeros. Ahora sin la menor pizca de arrepentimiento iba a exigir que me pagaran todas las que me habían hecho, porque la misma madre tierra lo sabía, toda mi vida me había tragado sus bromas: la piel morena, el agujero en la barriga, la falta de pelo, un pierna más larga que la otra, el paladar hendido, la razón, y, encima de todo, tener que aguantar el atropello de otra especie… ¡No, no, no, nada de eso! ahora me iban a tener que pedir perdón por todas mis penurias pasadas, no era ya justificación que su naturaleza no les permitiera hablar, yo quería escuchar a toda costa su disculpa, que en aquel momento no sabía como habría de sonar, pero si mi naturaleza había sido insuficiente en muchas ocasiones para salvarme, la suya no sería ahora un pretexto para dejarlas escapar. Así me quedé esperando unos instantes, aguzando el oído para atrapar sin contratiempos cualquier gemido de arrepentimiento, pero no pasó nada, no había más sonido que el de mi respiración agitada por la veloz embestida y los murmullos de la gente que poco a poco se aglomeraba en torno al “viejo loco y aparte ecocida”, según me re-bautizaba al paso alguna estúpida ama de casa que contemplaba morbosa, desorbitando los ojos y paladeando el crudo espectáculo mientras mimetizaba su enfermo interés acoplándolo al palabreo uniforme de los demás curiosos. Ellos no entendían, ¡Claro! no sabían lo que me habían hecho y de nueva vez quedaba yo como el villano, soportando la puñalada reiterada de la vida que se empeñaba en hacer de mí su bufón, en restregarme sus leyes arbitrarias en el rostro y manipular a sus obedientes animales de modo que yo interpretara injustamente el papel del depredador, pero no era yo, era ella, ella solamente, ¿no lo veían? todos idiotas, mofándose sin dolo de esa parodia y de mí, su paradójica víctima. ¡Qué más da! Ella siempre gana, no dejaríamos de ser parásitos revistiendo su corteza, de encarnar el macabro idilio que representaba mi cuerpo exhausto exigiendo reivindicación sobre aquel altar de palomas muertas, ofrendando involuntariamente nuestras vidas.
Luis Fernando Otero